“No me lastimaron, pero estaba aterrorizada porque tenían un arma”, reconoció la productora Elena Semeszczuk. Ayer se afianzaba la hipótesis de un entregador

El hecho se registró ayer en Picada Yapeyú, municipio de Guaraní

Los delincuentes no actuaron al azar ni mucho menos, ya que manejaban al menos dos datos certeros: que en casa había una importante suma de dinero y que en ese momento la propietaria se hallaba sola porque su concubino es transportista y estaba de viaje.

En este contexto, dos hombres armados irrumpieron ayer en una chacra de Picada Yapeyú, municipio de Guaraní, donde redujeron a la productora yerbatera Elena Semeszczuk (58) y escaparon con un botín de alrededor de 4.500.000 pesos diseminados en moneda nacional y extranjera.

Los delincuentes huyeron en la camioneta de la damnificada, una Toyota Hilux, que pasado el mediodía fue hallada en jurisdicción de la localidad de Caá Yarí, a unos 35 kilómetros del lugar donde se perpetró el ilícito.

Personal de la División Criminalística de la Unidad Regional II de Oberá trabajó en el rodado en busca de huellas e indicios que permitan dar con los autores del hecho, aunque al cierre de esta edición no había novedades al respecto.

Con relación al monto robado, en la denuncia se dejó constancia que se trató de 1.250.000 pesos, 15.000 dólares y 7.000 reales.

Asimismo precisó que los malvivientes tenía acento “local”, uno usaba barbijo y el otro un pasamontañas. Ambos tenían la ropa sucia con grasa o aceite, lo que la víctima graficó como “olor a taller”, un dato que no pasó desapercibido para los investigadores.

En tanto, por los datos que manejaban los ladrones se afianza la hipótesis de un entregador -del entorno o no- que conoce los movimientos de la damnificada y aportó datos que propiciaron el golpe.

La chacra de Semeszczuk está ubicada a unos dos kilómetros y medio de la ruta nacional 14, arteria que conecta con innumerables caminos vecinales que facilitaron la huida.

Relato de la víctima

Según comentó la propia damnificada, a las 7.30 estaba acostada cuando escuchó que golpeaban las manos en el frente de su casa, por lo que pensó que era alguien en busca de trabajo, como es habitual en la chacra.

Precisó que el predio de su vivienda está cercado y tiene siete perros dentro del perímetro. “Salí a ver y era alguien que no conozco. Tenía barbijo, me dijo que rompió la moto y me pidió una llave, pero cuando le dije que no tenía, ahí nomás se lanzó arriba de mí, me tiró al suelo y sacó el arma. Todo el tiempo me tuvo amenazada con el arma”, subrayó.

Cuando ya estaba reducida observó que un segundo delincuente con pasamontaña saltó el cerco y aguardaba en el corredor de la vivienda.

“Me dijeron que sabían que yo tenía dinero porque mi marido boqueó que estaba por comprar un camión. Pero me pedían mucha más plata de la que realmente tenía. Los dólares y los pesos estaban en una caja fuerte, le di las llaves y sacaron. No me lastimaron, pero estaba aterrorizada porque tenían un arma y me apuntaban. Removieron toda mi casa, tiraron todo abajo y encontraron los reales adentro de un libro”, detalló Semeszczuk.

Contó que los autores del hecho fueron cambiando de versión, ya que primero decían que los mandaron desde San Vicente y después de la localidad de Bernardo de Irigoyen.

En otro punto corroboró que conocían los movimientos del lugar puesto que le preguntaron por el coche que tiene, además de la camioneta, aunque desde hace dos semanas el auto está en un taller mecánico.

Incluso, por la vestimenta que tenían los ladrones especuló que “trabajan en un taller o algo así, porque tenían la ropa sucia y guantes con olor a grasa. Antes de irse me dijeron que si llamaba a la Policía iban a volver a tomar represalias”. 

Principal hipótesis

Tras hacerse del botín y escapar del lugar los malvivientes le solicitaron a la damnificada que encienda la Hilux, en cuyo interior había otros 50.000 pesos.

“Estuvieron hasta la ocho menos diez, porque me preguntaron si esperaba a alguien y les dije que sí, que a las ocho venía gente a trabajar. Ahí se fueron, pero me pidieron que arranque la camioneta con el botón pulsador porque ellos no sabían arrancar”, agregó.

El rodado fue encontrado pasado el mediodía en una plantación en Caá Yarí y, al menos a simple vista, no presentaba daños.

Al cierre de esta edición personal de diferentes dependencias continuaban con las investigaciones, en colaboración con otras unidades regionales.

El comisario inspector, Rubén Darío Duarte, jefe de la Unidad Regional II, destacó que “con todos los datos que nos aportó la mujer se puede hablar de personas que tenían el dato preciso de que había dinero en la casa”, dando entidad a la hipótesis del entregador.

Por ello, en primera instancia los pesquisas averiguaron cuáles fueron los contactos más recientes con el propio entorno.

“Tiene que ser gente conocida que sabía de la suma de dinero que guardaba esta persona. Incluso hablaron de un coche que ni estaba en el domicilio, o sea que conocían los movimientos. También a veces para despistar las investigaciones los delincuentes hacen ciertos comentarios, pero vamos a seguir con las pistas y la hipótesis que tenemos para esclarecer prontamente el hecho”, señaló Duarte.

Además ponderó el accionar de la propia víctima, ya que “gracias a su valentía y que colaboró con los delincuentes está fuera de peligro”. 

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