La mayor atracción de las Cataratas estuvo cerrada seis días por la crecida del río. Tras la revisión de las pasarelas resolvieron que es seguro reabrir para el visitante

El pico del caudal se dio el jueves pasado, cuando cayeron 10.500 metros cúbicos

Los demás paseos en el Parque Nacional Iguazú estuvieron habilitados para el recorrido. Fotos. Norma Devechi

Desde el Parque Nacional Iguazú informaron que luego de la última revisión que se realizó a las 17 de ayer se decidió habilitar el Circuito Garganta del Diablo, que está en perfectas condiciones para la visita y sobre todo vuelve a ser un recorrido seguro para los trabajadores y visitantes.

El circuito, el más buscado por los turistas, debió ser cerrado de forma preventiva el pasado 2 de junio en horas de la tarde con el objetivo de resguardar la integridad física de los visitantes. Es así que  se procedió al rebatimiento de las barandas para conservar el buen estado las instalaciones, debido al aumento del caudal del río Iguazú que se registró tras intensas lluvias en las cuencas del Brasil y el mayor volumen de agua emitido por las represas brasileñas.

La intendencia del Parque Nacional informó que a partir del descenso paulatino que se observó actualmente en el caudal del río Iguazú superior, el domingo comenzaron a trabajar en la restauración de las barandas de los 1.100 metros de pasarela y del balcón de la Garganta del Diablo para la reapertura.

Aunque el caudal de agua permanece superior al normal, ayer estaba en 4.150 metros cúbicos; cuando lo habitual son 1.500 ya es seguro para que se reabra.

Es que personal técnico de la empresa concesionaria Iguazú Argentina, junto a los agentes del Parque Nacional Iguazú, inspeccionaron el trabajo a lo largo de la pasarela y el área del mirador central. Después los colaboradores de la concesionaria procedieron a realizar el trabajo de puesta en condiciones y limpieza del lugar para iniciar la jornada del miércoles con la apertura del principal atractivo dentro del parque.

También se había cerrado el balcón del Salto Bossetti por riesgo de que se desplomen troncos o ramas arrastrados por el agua. No obstante, los demás paseos estaban habilitados.

El pico máximo de la crecida se registró el jueves 2 de junio a las 14. En ese momento el caudal alcanzó los 10.500 metros cúbicos, luego comenzó a descender de forma progresiva pero desde Parques Nacionales consideraron que aún no era seguro para el visitante y decidieron posponer la apertura hasta que el nivel del agua llegue a 6.000 metros cúbicos. El sábado a las 16, se registraron 7.260 metros cúbicos por segundo.

Este tipo de crecidas extraordinarias se registran generalmente en junio, pero con los cambios climáticos las fluctuaciones son más difíciles de prever, sobre todo teniendo en cuenta los períodos de sequía que se registraron en los últimos tiempos.

Las estadísticas indican que en el 2013 el río Iguazú alcanzó un pico de 19.000 metros cúbicos en junio, al año siguiente en el mismo mes la crecida fue extraordinaria alcanzando los 47.500 metros cúbicos, dicho año un tramo de las pasarelas y parte del balcón de garganta fueron arrastrados por la fuerza del agua. Luego en diciembre del 2015 también se volvió a registrar una crecida que provocó el cierre del circuito Garganta del Diablo con un registro de 11.000 metros cúbicos por segundo.

Así, tras la sequía de los últimos meses, ahora las abundantes precipitaciones son más de las esperadas y provocan, en el caso de Cataratas, postales admirables dignas del recuerdo. 

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