Buscan establecer si homicida de Cerro Corá está en condiciones de declarar

José Andrés Quednau (37) permanece alojado en una comisaría a disposición del Juzgado.

La conmoción por el brutal homicidio de un hombre discapacitado en Cerro Corá, a quien su asesino le sacó gran parte de los órganos e incluso ató sus muletas con los intestinos, no cesa. Pero en este contexto, donde los propios investigadores están sorprendidos, la pesquisa avanza.

En la jornada de ayer el cuerpo de Lorenzo Ramón Da Rosa (40) fue entregado a una hermana para su inhumación luego de la realización de la correspondiente autopsia en la Morgue Judicial de Posadas.

Por otra parte, según pudo saber El Territorio en base a fuentes que intervienen en el proceso, el principal actor de esta historia de horror, José Andrés Quednau (37), sigue detenido en una comisaría a la espera de determinaciones de las autoridades del Juzgado de Instrucción Seis de Posadas, a cargo del juez Ricardo Balor. Su indagatoria, dijeron las fuentes, podría concretarse entre hoy y mañana, siendo sábado el día más probable.

De todas formas, lo primero que el magistrado quiere establecer es si el hombre está en condiciones mentales de prestar declaración e incluso ser juzgado por el crimen. La brutalidad del hecho y, sobre todo, la escena montada después de dar muerte a su víctima abre la incógnita.

Ayer la Policía Cientifica volvió al lugar de los hechos.

Paralelamente a esto los efectivos policiales siguen confeccionando el sumario policial que deberá ser llevado junto al detenido a los estrados. Se empezaron a relevar testimoniales y a realizar diferentes pericias que podrán incorporarse a la brevedad.

Al respecto, en la jornada de ayer los efectivos de la Policía Científica volvieron a la escena y siguieron con las pericias de rigor.

Sobreviviente

Por otra parte, la sobreviviente de su ataque y ex pareja, Teresa del Carmen Venecio (42), continuaba anoche internada en el Hospital Madariaga de la capital provincial donde se recupera de las lesiones sufridas en la cara y la espalda. Por eso y como su situación de shock aún persiste, aún no estaba en condiciones de declarar formalmente en la investigación.

Como informó ayer este medio, el hecho ocurrió durante la siesta del miércoles en una calle de tierra muy angosta y rodeada de vegetación del Paraje Las Quemadas, en Cerro Corá. Muy cerca de allí vivía la pareja desde hace relativamente poco tiempo.

Se reconstruyó hasta el momento que Quednau llegó hasta ahí para hablar de forma violenta con Venecio, ya que ambos habían tenido una relación sentimental. En el lugar hubo una discusión y golpes en los que intervino la víctima, instancia en la que se inició la pelea.

Los golpes de puño entre ambos se interrumpieron cuando el acusado extrajo de sus prendas un arma blanca con la que atacó a la víctima. Fue el final de Da Rosa, que desde el inició se veía en desventaja debido a que tenía una pierna amputada y se movilizaba con la ayuda de muletas.

Lo que ocurrió a continuación fue una escena propia del sangriento final de Santiago Nasar descrito en el libro Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. El asesino prácticamente abrió al medio a su víctima en la cavidad torácica, extrayendo los intestinos y el corazón.

Con las vísceras el homicida ató las dos muletas de la víctima, formando así una cruz que quedó clavada en el piso al lado del cadáver. El cuerpo presentaba lesiones en el rostro y el brazo, como también así el tobillo, que casi se desprendió por la profundidad de los machetazo.

Los efectivos de la Comisaría de Profundidad, con jurisdicción en la zona, fueron advertidos  por una llamada de Venecio del hecho poco antes de las 15 y se fueron hasta el lugar a constatar lo sucedido. Al lado del cuerpo estaba aún el homicida con las manos ensangrentadas y un machete en la mano.

Los uniformados dieron intervención a las autoridades judiciales y el juez Ricardo Balor se hizo presente en la escena junto a uno de sus secretarios. También estuvieron las autoridades de la Unidad Regional X. A todos les costó creer lo que había ocurrido.

Se incautaron tres machetes y las prendas de vestir del acusado, que no había ingerido alcohol según las pericias realizadas. 

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